IA

OpenAI entrena GPT-6 Astra con 100.000 procesadores gráficos mientras Nvidia prevé que el próximo salto requerirá 400.000

OpenAI entrena su modelo GPT-6 Astra utilizando una infraestructura de 100.000 tarjetas de procesamiento gráfico. La fabricante Nvidia proyecta que la siguiente generación de modelos de inteligencia artificial exigirá hasta 400.000 chips operando en simultáneo.

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Imagen ilustrativa de NexJournal

    La firma de tecnología OpenAI se encuentra entrenando su próximo modelo de inteligencia artificial de gran escala, denominado GPT-6 Astra, utilizando un centro de datos equipado con 100.000 procesadores gráficos (GPU) operando en paralelo. La cifra refleja la escala técnica necesaria para avanzar hacia la siguiente etapa del aprendizaje automático y el razonamiento computacional de alta precisión.

    De manera paralela, estimaciones difundidas por Nvidia —el principal proveedor de componentes informáticos para el sector— señalan que este nivel de infraestructura será insuficiente en el corto plazo, proyectando que la arquitectura requerida para entrenar los modelos posteriores demandará un despliegue de al menos 400.000 unidades de procesamiento.

    Escalamiento de cómputo y demanda energética

    El informe resalta la creciente dependencia de la industria respecto a los centros de supercomputación masivos y el consumo energético asociado:

    • Infraestructura de GPT-6 Astra: El entrenamiento actual exige la interconexión de alta velocidad de 100.000 tarjetas gráficas para procesar volúmenes masivos de datos en tiempo récord.
    • Proyección de Nvidia: Los nuevos saltos en capacidad de inteligencia artificial requerirán cuadruplicar el volumen de chips en los centros de datos de vanguardia.
    • Retos de suministro y energía: La expansión proyectada plantea desafíos críticos en la cadena de fabricación de semiconductores y en la capacidad de las redes eléctricas para alimentar las instalaciones.

    La carrera por el poder de procesamiento

    La necesidad de incrementar exponencialmente la cantidad de microprocesadores confirma que la competencia entre las empresas tecnológicas no solo se libra en el diseño de software, sino en la capacidad física de construir y sostener supercomputadoras.

    La proyección de Nvidia evidencia que el desarrollo de la inteligencia artificial de última generación seguirá demandando inversiones millonarias en infraestructura y hardware especializado durante los próximos años.