Andrés Folle asume la dirección de Tesla en Uruguay con el foco puesto en la expansión del mercado latinoamericano

Tras cuatro años de experiencia en la Gigafactory de Berlín, el ingeniero uruguayo Andrés Folle lidera la desembarcada oficial de Tesla en Uruguay.

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Photo by Charlie Deets / Unsplash

    El desembarco oficial de Tesla en Uruguay representa uno de los movimientos comerciales más estratégicos de la compañía en América Latina durante 2026. Al frente de la operación local se encuentra Andrés Folle, un profesional uruguayo de 28 años que, tras desempeñarse durante cuatro años en la Gigafactory Berlin-Brandenburg en Alemania, asumió la responsabilidad de consolidar la presencia directa del fabricante en el país sudamericano. La apertura de operaciones, que contó con la presencia del presidente Yamandú Orsi en su presentación inicial, busca replicar el impacto logrado en otros mercados de la región mediante una política de precios competitivos.

    La estrategia de la firma estadounidense inició con una agresiva propuesta tarifaria que ubica al Model 3 a partir de los 32.990 dólares, un valor sensiblemente inferior a los costos históricos de importación particular en la región. El anuncio sacudió la estructura del mercado automotor uruguayo, motivando que competidores directos en el segmento de vehículos eléctricos ajustaran sus valores a la baja pocos días después del lanzamiento oficial.

    Modelo de venta digital y canal directo al consumidor

    La estructura comercial de Tesla en Uruguay opera bajo el estándar global de la marca, priorizando la transacción directa en línea frente al modelo tradicional de concesionarios. Su espacio inaugurado en el centro comercial Punta Carretas Shopping en Montevideo funciona principalmente como un punto de experiencia, prueba de manejo y asesoría técnica. Dentro del establecimiento, los usuarios ejecutan la compra a través de la misma plataforma web accesible desde cualquier dispositivo personal.

    El sistema de reserva opera mediante un depósito inicial de 250 dólares, el cual no se concibe como una seña comercial tradicional, sino como una orden de fabricación directa a planta. Dicho monto vincula la personalización seleccionada por el comprador —color de carrocería, acabado interior y tamaño de rodado— a un número de identificación vehicular (VIN) específico una vez que la unidad ingresa a la línea de ensamblaje.

    Infraestructura de servicio y red de Supercargadores

    La consolidación operativa de la compañía contempla el despliegue de una infraestructura integral para respaldar el parque automotor local, compuesto tanto por las nuevas unidades oficiales como por cerca de 200 vehículos Tesla que ingresaron previamente al país mediante importaciones independientes. Para dar cobertura técnica, la empresa avanza en la apertura de un centro especializado de servicios postventa, taller y entregas en Montevideo.

    En materia de energía, Tesla confirmó la implementación progresiva de su red propia de Supercargadores en el territorio nacional. Aunque la red operará inicialmente de forma exclusiva para usuarios de la marca con el fin de garantizar la calidad del servicio, la empresa prevé la apertura gradual de sus estaciones a vehículos eléctricos de otros fabricantes, siguiendo la política de interoperabilidad adoptada en mercados más maduros de Norteamérica y Europa.

    Proyección regional e impacto en América Latina

    El despliegue en Uruguay se alinea con la hoja de ruta de la compañía en América Latina, donde ya mantiene presencia oficial en México, Chile y Colombia. En este último país, el Model Y logró posicionarse como el automóvil más vendido del mercado general durante la primera mitad de 2026, un antecedente que la directiva local busca emular a medida que se consolide la capacidad de entrega en el cono sur.

    A pesar de las discusiones regulatorias locales vinculadas a la reestructuración de incentivos fiscales y la aplicación de tributos como el IMESI a la movilidad eléctrica, la firma mantiene una perspectiva de inversión a largo plazo. La meta operativa para el quinquenio 2026-2031 apunta a establecer un ecosistema maduro de carga rápida, soporte técnico continuo y fidelización de usuarios para acelerar la transición hacia el transporte sostenible en la región.